No pretendo cambiar el mundo y mucho menos mi país, no pretendo meterle en su cabeza mis ideales, porque no sé cuáles son, no pretendo que me lea, pretendo expresarme y tal vez desahogarme…
Hoy es el día internacional de la paz, y he trinado varias veces usando el hashtag #diainternacionaldelapaz porque de verdad sueño con ella. No sé cómo es, no la conozco. Nací en 1990, mi país intentaba reconstruirse quería superar los dolores que había dejado el narcotráfico.
Recuerdo bien que mis profesores del colegio decían “la historia de Colombia es violenta”, con eso crecí. A los 12 años dije que quería ser periodista para decir la verdad, a los 15 pensé que sería mejor ciencias políticas porque tal veza ganaría más, a los 17 pensé que la sociología sería una buena opción y a los 18 me decidí por mi gran pasión el periodismo. Todo el mundo dijo que era lo mío, que yo era una perfecta comunicadora, otros decían que lo estudiará porque era fácil.
Estoy próxima a los 21 y estoy en sexto semestre de comunicación social y periodismo, estoy feliz tengo maravillosos compañeros, que ven el mundo más allá de lo que ustedes creen, y por esa razón amo el seminario de prensa que curso. Aunque la mayoría de la gente cree que ser comunicador no es más que pararse a leer un guión frente a una cámara, pues no es así estos tres años de universidad me han servido para aprender muchas cosas.
Hoy puedo decir que vivo en un país que desayuna robos, almuerza secuestros y cena realities. Todas las mañanas escucho a Dario Arizmendi, siempre, siempre el país amanece con una noticia mala, la gente se indigna pero al cabo de unos minutos todo se olvida. Al medio día sintonizan canales de televisión en los que hay una franja de farándula de 30 minutos o más, la verdad no la veo así que no lo sé con precisión.
La gente deja a un lado las noticias y se dedica a cosas de poco interés, una amiga me dijo que eso es normal, que la gente no debe saber todo porque si no se deprime. Le refuté, le dije que la gente acá no tiene memoria y que es necesario que se enteren que se indignen no solo por la gasolina de los carros de Corzo(que me parece perfecto), aquí hay millones de cosas mal, hay cientos de niños que no tienen acceso a la educación, otro tanto la tiene pero no es de calidad, otros podrían tenerla pero la abandonan para vender dulces en las esquinas, otros viven en la indigencia lo que me hace recordar la canción de Mercedes Sosa “pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle que hay millones de niños que viven en las calles".
Hay pobreza, hay desempleo, hay secuestros, hay cárceles hacinadas, hay guerrilla, hay paramilitares, hay bacrim, pero la gente no lo recuerda, porque creen que si no les toca la puerta de sus casas significa que no sucede.
Gran error, gran error de los medios de comunicación en los que algún día más temprano que tarde trabajaré, donde empezaré por mensajera, recibiré regaños, gritos de editores, insultos, pero donde quiero informarle a la población colombiana la realidad por más dolorosa que sea, porque quiero que lloren como yo, porque quiero que se les erice la piel cuando se enteren que una niña perdió la vida por un mina sembrada en el patio de su casa, porque quiero que vea que hay hombres que se levantan todas las mañanas a defendernos y pierden una pierna, porque quiero que entienda que este país necesita la paz, pero la paz no depende de los alzados en armas y del gobierno, la paz depende de mí, de usted, de su familia, de sus compañeros de trabajo, de su jefe, de todos los que se ponen la camisa y gritan que orgullo ser colombiano cuando juegan 11 hombres en una cancha de fútbol.
La paz no se hace en la selva, la paz se hace en su casa, en su trabajo, en el bus en el que se moviliza a diario, ayúdeme a buscarla, como no lo sé, cuándo tampoco, pero si sé la razón quiero un país tranquilo para mis hijos, los que aun no tengo, los que tendré en 10 años, para los nietos que usted tendrá en 20.
Tan solo soy una idealista que no quiere la paz por moda, la quiero para siempre, soy una soñadora y tal vez una ilusa que hoy dejo de escribir una noticia porque está indignada y porque quiere que la gente pase de la indignación a la acción. Y según la RAE son una estúpida “Necio, falto de inteligencia”.
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