miércoles, 21 de septiembre de 2011

Ilusiones

No pretendo cambiar el mundo y mucho menos mi país, no pretendo meterle en su cabeza mis ideales, porque no sé cuáles son, no pretendo que me lea, pretendo expresarme y tal vez desahogarme…

Hoy es el día internacional de la paz, y he trinado varias veces usando el hashtag #diainternacionaldelapaz porque de verdad sueño con ella. No sé cómo es, no la conozco. Nací en 1990, mi país intentaba reconstruirse quería superar los dolores que había dejado el narcotráfico.

Recuerdo bien que mis profesores del colegio decían “la historia de Colombia es violenta”, con eso crecí. A los 12 años dije que quería ser periodista para decir la verdad, a los 15 pensé que sería mejor ciencias políticas porque tal veza ganaría más, a los 17 pensé que la sociología sería una buena opción y a los 18 me decidí por mi gran pasión el periodismo. Todo el mundo dijo que era lo mío, que yo era una perfecta comunicadora, otros decían que lo estudiará porque era fácil.

Estoy próxima a los 21 y estoy en sexto semestre de comunicación social y periodismo, estoy feliz tengo maravillosos compañeros, que ven el mundo más allá de lo que ustedes creen, y por esa razón amo el seminario de prensa que curso. Aunque la mayoría de la gente cree que ser comunicador no es más que pararse a leer un guión frente a una cámara, pues no es así estos tres años de universidad me han servido para aprender muchas cosas.

Hoy puedo decir que vivo en un país que desayuna robos, almuerza secuestros y cena realities. Todas las mañanas escucho a Dario Arizmendi, siempre, siempre el país amanece con una noticia mala, la gente se indigna pero al cabo de unos minutos todo se olvida. Al medio día sintonizan canales de televisión en los que hay una franja de farándula de 30 minutos o más, la verdad no la veo así que no lo sé con precisión.

La gente deja a un lado las noticias y se dedica a cosas de poco interés, una amiga me dijo que eso es normal, que la gente no debe saber todo porque si no se deprime. Le refuté, le dije que la gente acá no tiene memoria y que es necesario que se enteren que se indignen no solo por la gasolina de los carros de Corzo(que me parece perfecto), aquí hay millones de cosas mal, hay cientos de niños que no tienen acceso a la educación, otro tanto la tiene pero no es de calidad, otros podrían tenerla pero la abandonan para vender dulces en las esquinas, otros viven en la indigencia lo que me hace recordar la canción de Mercedes Sosa “pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle que hay millones de niños que viven en las calles".

Hay pobreza, hay desempleo, hay secuestros, hay cárceles hacinadas, hay guerrilla, hay paramilitares, hay bacrim, pero la gente no lo recuerda, porque creen que si no les toca la puerta de sus casas significa que no sucede.

Gran error, gran error de los medios de comunicación en los que algún día más temprano que tarde trabajaré, donde empezaré por mensajera, recibiré regaños, gritos de editores, insultos, pero donde quiero informarle a la población colombiana la realidad por más dolorosa que sea, porque quiero que lloren como yo, porque quiero que se les erice la piel cuando se enteren que una niña perdió la vida por un mina sembrada en el patio de su casa, porque quiero que vea que hay hombres que se levantan todas las mañanas a defendernos y pierden una pierna, porque quiero que entienda que este país necesita la paz, pero la paz no depende de los alzados en armas y del gobierno, la paz depende de mí, de usted, de su familia, de sus compañeros de trabajo, de su jefe, de todos los que se ponen la camisa y gritan que orgullo ser colombiano cuando juegan 11 hombres en una cancha de fútbol.

La paz no se hace en la selva, la paz se hace en su casa, en su trabajo, en el bus en el que se moviliza a diario, ayúdeme a buscarla, como no lo sé, cuándo tampoco, pero si sé la razón quiero un país tranquilo para mis hijos, los que aun no tengo, los que tendré en 10 años, para los nietos que usted tendrá en 20.
Tan solo soy una idealista que no quiere la paz por moda, la quiero para siempre, soy una soñadora y tal vez una ilusa que hoy dejo de escribir una noticia porque está indignada y porque quiere que la gente pase de la indignación a la acción. Y según la RAE son una estúpida “Necio, falto de inteligencia”.

jueves, 11 de agosto de 2011

¿Quién los controlará?

¿La salud o el dinero?

El 21 de julio de 2009 en el Congreso de la República se decretó la ley 1335 con la que se estipulan normas para prevenir y controlar el consumo de tabaco en el país y se encuentran reglas como: no hacer publicidad de los productos (cigarrillos), no usar material publicitario en establecimientos públicos como las tiendas, así mismo, no se puede vender al menudeo ni se puede fumar en zonas comunes que tengan techo, ni siquiera carpas o toldos. También, sostiene que cada cajetilla de cigarrillos debe tener un pictograma que muestre las consecuencias de fumar; y se reafirma la norma de no vender cigarrillos a menores de 18 años. Sin embargo, con la consolidación del decreto no existen garantías suficientes para hacer cumplir la ley antitabaco y los consumidores permanentes de la sustancia seguirán ingiriéndola sin importar este tipo de restricciones.
Vivimos en un país en el que día a día se consume esta sustancia, sin pensar en el otro, y en el respeto que merece. Es por esta razón que las autoridades decidieron especificar en el artículo 18 que es permitido: “Acudir ante la autoridad competente en defensa de sus derechos como no fumadora y a exigir la protección de los mismos”. Sin embargo, esta norma no es respetada y la gente no obedece las restricciones que hay como las zonas libres de humo que se han implantado en el territorio nacional. Debido a que su adicción a esta sustancia es muy grande y no les importan los riesgos que corren sus vidas, en el caso colombiano los jóvenes pasan por alto los problemas de salud y no son conscientes del tipo de enfermedades que pueden desarrollar como “cáncer de varios tipos como pulmón, boca, laringe, vejiga, riñón, páncreas, cuello uterino, estómago y ovarios”.
Ante estas consecuencias la OMS (Organización mundial de la salud) quiere una prohibición total del consumo debido a que conocen los efectos que tienen las sustancias tóxicas en el cuerpo humano, y saben que la publicidad que generan las tabacaleras es para cautivar a las nuevas generaciones.
Es por esta razón que el gobierno nacional decidió que a partir del 21 de julio no se podrá usar ningún tipo de publicidad en la que se promueva el consumo de tabaco, y que deben aparecer 6 nuevos pictogramas en los que se reflejen las consecuencias del consumo, medidas que desde mi punto de vista solo sirven para las nuevas generaciones porque aquellos que ya hacen parte de la población fumadora no le prestarán atención.
El problema cambia. Ahora se debe tener en cuenta el dinero que mueven las tabacaleras y cómo esto compite de manera directa con la salud. En el proceso de cultivo y tratamiento de la hoja de tabaco hay aproximadamente 15 mil familias que se benefician, durante el procesamiento del cigarrillo hay mil empleados y adicionalmente se generan 8 mil empleos indirectos entre diseñadores y distribuidores.
Es ahí donde empieza un juego de poder en el que luchan diversos sectores como: la Liga colombiana contra el cáncer, las tabacaleras, los fumadores y los no fumadores.
Por un lado Guillermo Martínez de la Liga sostiene que en Colombia los niños desde los 10 años están comenzando a fumar sin ser conscientes que al encender un cigarrillo se propagan 3000 sustancias tóxicas, y que después de que se contraen las enfermedades es el gobierno quien debe pagar los costos de sus tratamientos, lo que le sale a un más costoso al país.
Las tabacaleras por su puesto responden a esto bajo la excusa de que ellos no obligan a nadie a consumir sus productos, y es cierto. Sin embargo con el tipo de publicidad que ofrecen logran persuadir de manera directa y convocar a más personas a hacer parte de uno de los mejores negocios del mundo, pero que ahora se ve en riesgos, debido a que la ley los va a perjudicar de manera directa. Al prohibir que pauten publicidad de sus productos, perderán clientes, al igual que al no poder aparecer en eventos como fiestas, partidos de futbol. Esto hará que se cree un círculo vicioso, sus ventas disminuirán, entonces, el valor de sus impuestos bajará, lo que afecta directamente al gobierno; por otro lado, al producir menos, deberán recortar el número de empleados, incrementando la tasa de desempleo.
Entonces, entra a la discusión otro actor de vital importancia y es el que sostiene a las tabacaleras, el fumador. Ante este decreto aparecieron grupos de fumadores como Fanáticos Mustang, un grupo de jóvenes que lucha contra la medida, sosteniendo que la Constitución política permite el libre desarrollo de la personalidad y fumar hace parte de esas actividades.
A lo que los no fumadores responden que en el artículo 49, se menciona que: “toda persona tiene el deber de procurar el cuidado integral de su salud y la de su comunidad”. Este es un tema de salud pública que perjudica a la población colombiana no fumadora.
Cada uno tiene una posición marcada y el gobierno con esta ley pretende unir todos los puntos de vista y dar un equilibrio en el que se cree una conciencia de tolerancia en donde el respeto predomine, pero esta ley tiene una gran falencia y es la pregunta que se hace más de uno en el país, ¿Cómo se va a controlar el consumo de cigarrillo en lugares prohibidos?
Siendo objetivos no existen maneras posibles de controlar el consumo de cigarrillo en la ciudad, debido a que no existe el pie de fuerza necesario para monitorear estas actividades, así que desde mi punto de vista una medida de este tipo no será efectiva, y lo que se debe hacer es generar cultura ciudadana, en donde la gente sea concientice del daño que se le hace al otro, debe existir un balance en el que se vele por el bien común sin dejar a un lado los intereses personales. Sin embargo, esta sigue siendo una ilusión, porque para lograrlo se necesita un cambio de chip por parte de la población.
A pesar de eso Héctor Zambrano, secretario de Salud de Bogotá, sostiene que esta medida será efectiva y que esto se podrá lograr.

lunes, 25 de abril de 2011

Cuando el agua tocó nuestras puertas

El lunes 25 de abril, después de una Semana Santa pasada por agua, los estudiantes de la Universidad de La Sabana retomábamos las clases, después de las múltiples declaraciones por parte de las directivas que confirmaban que las condiciones eran apropiadas para volver a clases.



A las 6:30 de la mañana, yo hacía parte del grupo de estudiantes perjudicados por el trancón para ingresar al campus, y a las 7 de la mañana tuve la oportunidad de ver cómo el agua del río se filtraba por una de las paredes. Todavía nada era lo suficientemente alarmante.

Los salones estaban vacíos, y ni siquiera los profesores alcanzaron a llegar a tiempo. A las ocho de la mañana, hora en que comenzaba mi clase de Comunicación para el desarrollo, solo estábamos dos estudiantes y la profesora. El ambiente de la universidad era totalmente distinto al de un lunes normal. Algo distinto podía sentirse en el ambiente. Media hora más tarde, corrió el rumor de que se iban a suspender las clases. Quienes estábamos en el campus éramos conscientes de lo que esto implicaba: sin duda había cierta anormalidad; y es que en los cinco semestres que llevo estudiando en La Sabana, esta era la primera vez que se emitía un comunicado de tal magnitud.

Las autoridades actuaron con prontitud, los vigilantes recorrían salón por salón y solicitaban una evacuación inmediata. Por mi cabeza llegó a pasar el imaginario de unos pequeños charcos que serían atendidos por las motobombas, como solía suceder. Presenciamos el agite de todos los empleados que contribuían porque las edificaciones no se vieran afectadas, vimos a una de las personas más queridas de la Facultad de Comunicación con las botas puestas y con su cámara en mano registrando la estela que dejaba el río, cada vez más cerca de salones, centros de informática, biblioteca, restaurantes.



Confieso que no cumplí la orden y me quedé media hora más en lo que llamamos nuestro segundo hogar. Después de hablar y ver cómo trataban de proteger en los pisos superiores del edificio K todos los bienes materiales posibles, decidimos salir y encontramos a Andrés Contento, periodista egresado de la Sabana, entrevistando a nuestro rector Obdulio Velásquez, quien con responsabilidad informaba que las clases serían suspendidas hasta el miércoles. Después de intercambiar un par de palabras con ellos, vimos cómo el rector, con una calma plausible, solicitaba que desalojáramos la universidad lo más pronto posible.



Como bien saben, la carretera, en la que 5 carriles se embotellaban en uno, http://www.blogger.com/img/blank.gifcolapsaba por la cantidad de tráfico vehicular. Se debe destacar el buen manejo que le dio la Policía. En una de las paradas asignadas por la autoridad, las cinco personas que íbamos en el carro vimos cómo las instalaciones que habíamos abandonado 30 minutos antes se estaban llenando de agua. Es una imagen que no he logrado sacar de mi cabeza en todo el día. Ver cómo nuestros parqueaderos estaban siendo poseídos por el caudal del rio, y cómo nuestro nuevo edificio del que estamos completamente orgullosos estaba rodeado del vital liquido, de igual manera se encontraban los alrededores del edificio G, y E, ante esta nefasta imagen las lagrimas rodaron por mis mejillas y fue en ese preciso instante en el que sentí lo mismo que sienten todos los damnificados de esta ola invernal desde noviembre del año pasado, cuando las lluvias se apoderaron de nuestro territorio.

En ese momento empezaron a crearse comentarios inapropiados por parte de personas que tal vez no conocían la magnitud de los hechos. En twitter comenzó a gestarse el tag #SabanaSolidaria y con la misma fuerza que el rio se nos metió, los estudiantes, profesores y gente del común lamentó los hechos.
http://www.blogger.com/img/blank.gif
A las 12 del día, Citynoticias abrió su emisión con la noticia. Nuestra Sabana estaba en problemas. A esto se sumó la noticia de El Espectador y media hora más tarde, el resto del país se enteraba de lo que estaba sucediendo.

Después de esto comenzaron a surgir comentarios desagradables en los que criticaban a la institución educativa y se alegraban por lo sucedido en las horas de la mañana.

La tarde de hoy lunes no fue la más feliz para la comunidad, todos reflejábamos la tristeza que generaba esta inundación.



Sin embargo, esto no será un impedimento para que todos aportemos nuestro granito de arena, y en el momento en que autoricen el ingreso a la Sabana iremos a ayudar, a recuperar lo que es nuestro, y a devolver a nuestro segundo hogar todo lo que ellos han hecho por nosotros Me siento orgullosa de ser Sabana y haré todo lo posible para que logremos sacar adelante a nuestra facultad y a nuestra universidad.

Gracias a todos aquellos que nos apoyan y desean bendiciones, a todos los que están trabajando porque Unisabana vuelva a ser ese lugar cálido, donde no somos números sino personas.

viernes, 18 de febrero de 2011

Felix De Bedout y su "chuzada"

El periodista de la W Radio, habla de las interceptaciones ilegales por parte del DAS y de su caso específico.


Y dice que fueron victimas por pertencer a "Sectores incomodos para el gobierno"


Felix De Bedout habla sobre las "chuzadas" by catalinagona

jueves, 17 de febrero de 2011

“Dormir en el día es súper complicado”: Noctambulo de la City.

Juan Guillermo Mercado es el periodista de la noche del canal City TV desde hace 19 meses, su vida cambio por completo.
Nació en la capital se crio en la costa, trabaja desde los 18 años y no le teme a la noche, este es el lado personal del Noctambulo.

¿Quién es Juan Guillermo Mercado?

Soy periodista, tengo 26 años, nací acá en Bogotá pero me crie en la costa, en Sincelejo. Voy a cumplir 11 años aquí en la ciudad. Llevo un año y siete meses trabajando como periodista noctambulo en City tv.

¿Cómo ingreso a la CEET?

Cuando tenía 18 años en la escuela de Periodismo y de ahí volvía cuando hice las prácticas profesionales y quede vinculado como periodista.

¿Qué pensó cuando le dijeron que iba a ser el noctambulo de la City?
Fue un dilema, porque yo estaba haciendo Prensa en El Tiempo.
Sí me llamaba la atención la televisión, pero me parecía difícil.
Me parecía un reto complicado, difícil, cambiar horarios, hacer otro tipo de historias y posicionarme en ese puesto pensé que iba a ser difícil. Pero lo acepte, quería hacer otra cosa, pensé que era una oportunidad importante para consolidar una carrera pública. Gracias a Dios me ha ido bien.

¿Cuál es el toque personal de Juan Guillermo Mercado, que diferencia al noctambulo de los otros periodistas nocturnos?
Nosotros hacemos un énfasis en el involucramiento de las historias, intentamos trabajar temas sociales y algunas crónicas, que nos pueden sacar del crimen y el tema judicial.
Se complica porque a veces son más difíciles de encontrar. Es más el estilo propio de hacer historias y crónicas.

¿Cómo cambiaron sus hábitos desde que empezó a trabajar en al noche?

Uhi, cambio todo, por ejemplo ahorita estoy llegando muy cansado porque el domingo uno tiene que hacer cosas. Entonces primero adaptarse a dormir en el día, es súper complicado, cambio la alimentación, cambio el genio, la rumba, cambio todo, ha sido súper complicado adaptarse.

¿De que hora a que hora duerme?

Duermo 6 horas. De 9 de la mañana a 3 de la tarde. No puedo dormir más.

Antes de ser el noctambulo de la city ¿Le temía a la noche?
No siempre he sido callejero y me ha gustado la noche.

¿Cuál es la historia que más lo ha impactado?

Han sido varias, los cubrimientos de orden público, han sido impactantes cuando son cosas extremas balaceras cosas así. Se siente mucha adrenalina.
Pero una historia humana, que hicimos en la calle 26 de un atleta, con un habitante de la calle, que gracias a nosotros encontró a su familia, esa ha sido la más
impactante. Todo lo que uno vive en ese momento es importante.

¿Cómo es la Bogotá que no conocemos, la Bogotá nocturna?

Mucho más tranquila de lo que parece, la verdad hacemos mucho esfuerzo para encontrar historias. Sin embargo, pesa mucho la percepción de inseguridad que tiene la gente.
Yo diría que es más tranquila. Sin embargo, hay sitios donde el orden público obviamente es muy difícil, hay atracos.
Es mucho más solitaria de lo que mostramos, depende el día, es distinto. Es solitaria de domingo a miércoles.

Hace poco se gano el premio al Periodismo Social con la historia “Rescate al anciano” ¿de qué se trataba la historia?Era la segunda historia de unos adultos mayores que están siendo, digamos, maltratados por el Hospital San Blas.
Porque después del tratamiento los dejaban a la deriva.
Gracias a la información que nos da la gente, nos dicen que ese señor estaba afuera con una sonda, durmiendo en la calle, después de haber tenido una atención médica.
Le hicimos seguimiento, la secretaria de Acción Social se preocupo por él y ya está en mejores condiciones.
De esta se deriva la historia de otra mujer mayor que también estuvo en la misma situación era estar pendiente de lo que pasaba en los dos casos.